Informe de siniestralidad COEDPI primer semestre 25-26

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COEDPI analiza la siniestralidad deportiva del primer semestre 25-26 para mejorar la prevención en deportes de combate, artes marciales y defensa personal.

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La seguridad en la práctica deportiva no depende únicamente de la experiencia del instructor, de la calidad técnica de la enseñanza o del compromiso del alumnado. También requiere algo igual de importante: información objetiva. Conocer dónde, cómo y en qué contextos se producen los accidentes permite tomar mejores decisiones, reforzar la prevención y avanzar hacia una práctica más segura, profesional y responsable.

Con este objetivo, COEDPI ha elaborado su informe de siniestralidad correspondiente al periodo comprendido entre el 1 de septiembre de 2025 y el 8 de mayo de 2026, centrado en los accidentes registrados dentro del seguro colectivo de entrenamientos en deportes de combate, artes marciales y defensa personal.

El documento analiza los partes tramitados a través de la aplicación de COEDPI, lo que permite obtener datos generales sobre modalidades deportivas, zonas corporales afectadas y volumen de incidencias sin comprometer la privacidad de las personas aseguradas. Esta metodología convierte el informe en una herramienta útil no solo desde el punto de vista asegurador, sino también desde una perspectiva formativa, preventiva y organizativa.

Durante el periodo analizado, COEDPI registró 8.552 atletas dados de alta en el seguro de accidentes para entrenamientos. Sobre ese total, se comunicaron 177 partes de accidente, lo que sitúa la tasa global de siniestralidad en el 2,07 %.

Este dato ofrece una primera lectura positiva: en términos generales, la práctica asegurada presenta una siniestralidad contenida. Sin embargo, el verdadero valor del informe no está únicamente en conocer el porcentaje global, sino en observar cómo se distribuyen esos accidentes.

La siniestralidad no se reparte de forma uniforme entre todas las disciplinas. Al contrario, el informe muestra que existen actividades con una presencia mucho más destacada en los partes registrados. Esta información resulta especialmente relevante para entrenadores, clubes y responsables técnicos, ya que permite identificar dónde conviene reforzar la atención preventiva.

Uno de los datos más significativos del informe es la concentración de accidentes en una modalidad concreta: el Brazilian Jiu Jitsu. Esta disciplina acumula 108 de los 177 partes registrados, lo que representa el 61,0 % del total.

Este porcentaje no debe interpretarse de forma alarmista ni como una descalificación de la disciplina. El Brazilian Jiu Jitsu es una actividad con un alto componente técnico, físico y táctico, en la que el trabajo en suelo, las palancas, los controles, las transiciones y la resistencia activa del compañero forman parte esencial de la práctica. Precisamente por ello, disponer de datos permite comprender mejor qué tipo de riesgos aparecen con mayor frecuencia y cómo pueden gestionarse.

Desde una perspectiva institucional, este tipo de información ayuda a orientar campañas de sensibilización, mejorar pautas de calentamiento, revisar protocolos de progresión técnica y reforzar la formación de instructores en seguridad aplicada al entrenamiento. El objetivo no es limitar la práctica, sino hacerla más consciente, segura y sostenible.

El análisis por zonas corporales también ofrece conclusiones claras. La rodilla aparece como la zona más afectada, con 43 partes registrados, lo que supone el 24,3 % del total. A continuación, destaca la zona de pie y tobillo, con 36 partes.

En conjunto, rodilla y pie/tobillo suman 79 partes, equivalentes al 44,6 % de todos los accidentes registrados. Este dato sitúa al tren inferior como el principal foco lesional dentro del periodo estudiado.

Para los entrenadores, esta conclusión tiene una aplicación directa. Las rodillas, tobillos y pies intervienen de forma constante en desplazamientos, apoyos, cambios de dirección, derribos, defensas, proyecciones, guardias, escapes y transiciones. En deportes de combate y artes marciales, muchas lesiones no se producen por una acción aislada, sino por la combinación de fatiga, mala colocación, pérdida de control, falta de movilidad, desequilibrios o resistencia excesiva en fases técnicas concretas.

Por eso, una buena estrategia preventiva debería prestar especial atención al acondicionamiento del tren inferior, al trabajo de movilidad, al control de cargas y a la enseñanza progresiva de aquellas acciones que implican torsión, apoyo inestable o presión sobre la articulación.

El informe de siniestralidad no debe quedarse en una lectura estadística. Su verdadero valor aparece cuando los datos se trasladan a la práctica diaria de los clubes.

Una tasa global del 2,07 % permite afirmar que la mayoría de entrenamientos se desarrollan sin incidencias. Pero el hecho de que determinados patrones se repitan invita a actuar con criterio. La prevención no consiste en eliminar el riesgo por completo, algo imposible en disciplinas de contacto, sino en reducir los factores evitables y preparar mejor a practicantes e instructores.

En este sentido, los clubes pueden aprovechar estas conclusiones para revisar aspectos como la estructura del calentamiento, la vuelta a la calma, la progresión técnica, la supervisión de ejercicios de oposición, la adaptación de tareas según nivel y edad, y la comunicación con el alumnado sobre molestias, fatiga o lesiones previas.

También resulta importante fomentar una cultura en la que el alumno no oculte el dolor ni normalice entrenar lesionado. En deportes de combate, la exigencia forma parte del proceso, pero la exigencia no debe confundirse con imprudencia. Entrenar bien implica saber cuándo intensificar, cuándo corregir y cuándo parar.

Uno de los grandes avances que refleja este informe es la posibilidad de trabajar con datos internos generados a través de la aplicación de COEDPI. Al centralizar los partes de accidente mediante formularios estructurados, se pueden analizar variables relevantes sin identificar a las personas afectadas.

Esto permite compatibilizar dos necesidades esenciales: por un lado, respetar la protección de datos; por otro, obtener información útil para la toma de decisiones. Saber qué disciplinas generan más partes, qué zonas corporales aparecen con mayor frecuencia o qué patrones se repiten ayuda a profesionalizar la gestión del riesgo.

Para COEDPI, esta información tiene utilidad en varios niveles. Permite mejorar la comunicación con los clubes, diseñar contenidos preventivos más ajustados a la realidad, valorar la evolución técnica del seguro y estudiar posibles estrategias de segmentación por modalidad deportiva o grado de exposición.

Para los entrenadores, supone una oportunidad para comparar la experiencia cotidiana del tatami, el ring o la sala con datos generales del colectivo. Muchas veces, la percepción del riesgo se basa en casos cercanos o experiencias personales. El informe permite ampliar esa mirada y observar tendencias globales.

Otro dato relevante del informe es que numerosas disciplinas aseguradas no han generado partes de accidente durante el periodo analizado. Entre ellas se mencionan actividades como Wrestling, Taekwondo WTF, Judo, ITF, Keysi, Defense Lab, Kaisendo, Defensus, Eskrima de Combate, DPP, Genbukan, Cross Combat, Close Combat, Panantukan, Samix-Pro, Aikido, Taichi, Kick Boxing, Lima Lama, Jet Kune Do, Kyusho, Kajukembo, Kempo o Budo, entre otras.

Este dato debe interpretarse con prudencia. Que una disciplina no registre partes en un periodo concreto no significa que esté exenta de riesgo, sino que durante el intervalo analizado no se comunicaron accidentes dentro de la póliza de entrenamientos estudiada. Aun así, la ausencia de partes en muchas modalidades refuerza la idea de que la siniestralidad se concentra de forma clara en determinados contextos y que la prevención debe ajustarse a esa realidad.

La gestión moderna de la seguridad deportiva no puede aplicar el mismo enfoque a todas las actividades sin matices. Cada disciplina tiene sus características técnicas, sus dinámicas de contacto, sus zonas de mayor exposición y sus necesidades preventivas específicas.

El propósito de un informe de siniestralidad no es señalar disciplinas, clubes o estilos de práctica. Su finalidad es ayudar a mejorar. En el ámbito de la salud deportiva, medir es el primer paso para prevenir con eficacia.

COEDPI pone así a disposición de su comunidad una lectura objetiva de la accidentalidad registrada en entrenamientos, con una conclusión principal: la práctica asegurada mantiene una siniestralidad global baja, pero existen patrones que merecen atención prioritaria.

La concentración de partes en Brazilian Jiu Jitsu y la incidencia de lesiones en rodilla, pie y tobillo ofrecen líneas de trabajo claras. La respuesta no debe ser el miedo al entrenamiento, sino una mayor calidad en la planificación, una enseñanza más progresiva, una supervisión más atenta y una cultura preventiva integrada en la vida diaria de los clubes.

El informe de siniestralidad del primer semestre 25-26 representa un paso importante en la consolidación de una gestión más técnica, responsable y profesional de la seguridad en deportes de combate, artes marciales y defensa personal.

Los datos muestran una tasa global de siniestralidad del 2,07 %, una concentración significativa de partes en Brazilian Jiu Jitsu y una especial incidencia de lesiones en el tren inferior, especialmente en rodilla y pie/tobillo. Estos resultados permiten orientar mejor las acciones preventivas y reforzar el compromiso de COEDPI con la salud deportiva.

En definitiva, conocer la realidad es la mejor forma de mejorarla. Y en un sector donde la formación, la responsabilidad y la confianza son esenciales, disponer de datos propios convierte la prevención en una herramienta estratégica al servicio de entrenadores, clubes y practicantes.

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