El pasado día 28 de abril compareció en el Senado la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, en una sesión de control en la que fue preguntada por diversas cuestiones relacionadas con la política deportiva nacional, como el Mundial 2030, el fútbol femenino, la financiación federativa o las infraestructuras deportivas.
De entre todas las preguntas formuladas, desde COEDPI queremos centrar nuestra atención en una especialmente relevante para nuestro ámbito: la planteada por el senador del Partido Popular Vicente Azpitarte acerca del SOD, el Seguro Obligatorio Deportivo.
Más allá del debate político, esta cuestión afecta de forma directa a deportistas, clubes, técnicos, organizadores y entidades vinculadas a la práctica deportiva. Y en el caso de los deportes de combate, las artes marciales y la defensa personal, su importancia es todavía mayor.
El SOD: mucho más que un trámite administrativo
El Seguro Obligatorio Deportivo no debe entenderse como una simple formalidad asociada a una licencia federativa. Su finalidad es proteger a la persona deportista frente a los riesgos derivados de la práctica deportiva, especialmente cuando participa en entrenamientos, competiciones o actividades organizadas dentro del ámbito federativo.
En disciplinas de contacto, donde el esfuerzo físico, el impacto, la oposición y la posibilidad de lesión forman parte de la realidad cotidiana, esta cobertura adquiere una dimensión especialmente relevante.
Una lesión deportiva puede implicar asistencia médica, pruebas diagnósticas, rehabilitación, baja laboral, pérdida temporal de ingresos o incluso secuelas de mayor gravedad. Por eso, el SOD debe analizarse desde una perspectiva práctica y realista, no solo normativa.
Una pregunta necesaria para los deportes de combate
La pregunta formulada en el Senado abre un debate necesario: ¿están las coberturas actuales del Seguro Obligatorio Deportivo adaptadas a la realidad del deporte actual?
Para quienes practican deportes de combate, esta no es una cuestión menor. La protección del deportista debe responder a las características reales de cada modalidad, al nivel de riesgo asumido, a la frecuencia de entrenamiento y competición, y a las consecuencias que puede tener una lesión.
Desde COEDPI consideramos que cualquier modificación o desarrollo del SOD debería contar con una visión amplia, escuchando no solo a administraciones, federaciones y aseguradoras, sino también a deportistas, clubes, entrenadores, profesionales sanitarios y entidades que conocen de cerca la práctica diaria.
Otras cuestiones planteadas en la sesión
Durante la sesión también se plantearon otros temas de interés para la política deportiva nacional, como el Mundial de Fútbol 2030, las infraestructuras deportivas, la financiación federativa o el papel del fútbol femenino.
Sin embargo, aunque todos ellos forman parte del debate deportivo general, no tienen la misma relevancia directa para nuestro ámbito que la cuestión del Seguro Obligatorio Deportivo.
El SOD afecta de manera transversal a todos los deportistas federados y, especialmente, a quienes desarrollan actividades donde el riesgo físico exige una cobertura suficiente, clara y actualizada.
Conclusión
La sesión de control al deporte en el Senado debe servir como recordatorio de que la protección del deportista no puede quedarse en una declaración de intenciones.
Hablar del Seguro Obligatorio Deportivo es hablar de prevención, responsabilidad y dignidad. Es hablar de qué ocurre cuando una persona se lesiona, qué asistencia recibe, durante cuánto tiempo, con qué garantías y bajo qué condiciones.
En los deportes de combate, como en cualquier disciplina exigente, la seguridad no termina en el tatami, el ring, el gimnasio o la zona de entrenamiento. También debe estar presente en el marco legal, sanitario y asegurador que protege a quienes practican, enseñan y promueven el deporte.
Por eso, la actualización del SOD debe ocupar un lugar prioritario en el debate deportivo. Porque proteger al deportista es también proteger el futuro del deporte.